Trucos para su Conservación y Limpieza

Martes, 16 Septiembre   

Para que una alfombra se conserve en perfectas condiciones es fundamental prestar atención a su mantenimiento y limpieza. Pasar la aspiradora con frecuencia (se recomienda hacerlo una vez a la semana) ayudará a mantener las alfombras limpias. Y si se colocan felpudos en los lugares de acceso a la vivienda, se evitará en gran medida la aparición de manchas.

Además, conviene limpiarlas en profundidad al menos una vez al año. La frecuencia aumentará si hay animales en casa, si permanecen todo el año en el suelo, o si se ubican en lugares muy transitados.

Siempre hay que atender a las instrucciones del fabricante. En las tintorerías realizan limpiezas en seco o las tratan con vapor. Si se opta por la limpieza casera, hay que usar un jabón neutro y no dejarla tendida en el exterior más de tres días.

En el caso de que se produzcan manchas inesperadas, los sólidos se deben retirar con un utensilio sin filo, para no dañar el tejido; si se derrama un líquido, habrá que absorberlo con una toalla lo más rápido posible. “El remedio de toda la vida es limpiar las manchas con agua y amoniaco, pero depende del material”, comenta Pedro José Herrero. Las tintorerías ofrecen soluciones urgentes en casos ‘desesperados’.

El tipo de tejido determina también el modo de limpiar una alfombra:

- Las alfombras de lana son muy sensibles a las manchas y a las polillas, pero existen tratamientos específicos para evitar ambos problemas. Las de nudos no deben aspirarse, para evitar que la absorción de fibras deje los nudos al aire. Una solución es pasar una fregona limpia y húmeda en el sentido del pelo y dejarla secar, aunque es preferible encomendar su limpieza a un profesional. Las tejidas a máquina admiten aspiración.